En esta nueva sesión SSI Berriketan hablamos sobre la atención y los cuidados que están recibiendo las personas mayores, la ética asistencial y el modelo de atención centrada en las personas (ACP) en domicilio.

Para ello, contamos con Álvaro Mosquera (responsable servicio psicosocial de Aspaldiko y centros sociales municipales de Portugalete) y José Ezkerra (psicólogo clínico en Aita Menni). Facilita Nagore Cortina. La sesión íntegra se encuentra en el canal de YouTube de Grupo SSI.

A lo largo de la sesión, Álvaro y José comparten reflexiones y su visión sobre la importancia de respetar las voluntades personales, sin obviar la situación de alarma sanitaria que estamos viviendo; y la necesidad de ampliar la mirada de lo sanitario más allá del enfoque clínico en la atención a las personas.

Durante la sesión se abordan cuestiones tan fundamentales como la situación de vulnerabilidad que viven las personas mayores en el estado de confinamiento y la necesidad de buscar soluciones a las consecuencias que se derivan de esta situación. El miedo al contagio, la necesidad de buscar alternativas más allá de los enfoques tradicionales y los efectos derivados del aislamiento social y el sentimiento de soledad en las personas también son capítulo de reflexión.

Álvaro y José ponen sobre la mesa los dilemas éticos generados por esta situación y cómo choca la capacidad de decisión de las personas mayores frente a la sobre protección de las familias y el sistema sanitario.

Reflexiones compartidas por Álvaro Mosquera y José Ezkerra, a partir de las preguntas surgidas durante la jornada.

P. – ¿Cómo aplicamos el modelo ACP en el domicilio?

El modelo AICP responde a un acercamiento centrado en las personas, en sus capacidades, necesidades, deseos, intereses, motivaciones, expectativas, opiniones, proyectos de vida… Durante los último años ha evolucionado desde una filosofía de actuación, a un método de trabajo orientado fundamentalmente a los Centros de personas mayores dependientes.

La situación de las personas que viven en sus domicilios no ha sido objeto de este modelo de atención. Sin embargo algunos datos de personas mayores que viven solas (y que se sienten solas), nos interpela a dirigirnos a esas realidades desde una relación de apertura, escucha, ayuda y generación de oportunidades, teniendo claro que las personas, cada una de ellas es dueña de sus acciones y de su voluntad, pero que para elegir y decidir es necesario conocer y ser motivado a la participación.

P. – ¿Es compatible el modelo de atención personal con la situación de confinamiento?

La situación de confinamiento derivada de la Alerta Sanitaria no hace sino ahondar en los problemas previos ya existentes. En situación de confinamiento no obstante se han redoblado los esfuerzos por los distintos agentes sociales e instituciones, para intentar visibilizar  la situación de las personas mayores en sus domicilios y aportar los apoyos necesarios en caso de ser preciso. 

P – ¿Cómo acotamos el término «persona mayor»? quizá sería conveniente segmentar. El tema parece que se centra en las personas dependientes….

Persona mayor es un término que sirve para catalogar un grupo de personas que se caracterizan por compartir una determinada edad. Antes se utilizaba el término tercera edad el cual resultaba enormemente peyorativo para dirigirse a un grupo poblacional. 

Sin embargo persona mayor como concepto tiene sus limitaciones en el momento por ejemplo de establecer puntos de corte en la edad; por tanto es un concepto relativo (ej. yo soy más mayor que alguien, pero menos que alguna otra persona, etc.). Y, sobre todo, entraña un  riesgo, como es el de la generalización de determinadas características o rasgos, menospreciando lo realmente importante e indiscutible. Y es que cada persona es un ser único e irrepetible, y por tanto con sus propios intereses, necesidades, gustos, personalidad, etc., y su proyecto vital.

Por otra parte, aunque si bien es cierto que la dependencia se asocia a la edad, un altísimo porcentaje de personas añosas no presentan una dependencia del entorno; y de las que son dependientes, un pequeño porcentaje lo están por un déficit cognitivo, con lo que cobra valor el principio de autonomía en las decisiones.

P – Sería importante, que el servicio de acompañamiento, por el tema de la soledad, ¿pudiera incrementarse?

Debemos diferenciar el hecho de vivir solo/a, de una situación de aislamiento social (con pocos contactos sociales), y soledad, como vivencia subjetiva de la persona que lo experimenta. Esta última situación requiere un abordaje estratégico colectivo, que debe partir de un primer paso de sensibilización de la sociedad. El abordaje de las situaciones de soledad requiere de una intervención integrada de distintos agentes sociales organizaciones, etc. basado en la participación social y creando una red de apoyos entre otras medidas por simplificar. Ahora bien, todo esfuerzo realizado en este sentido, aunque parcial, siempre supone un elemento de ayuda.

P – Al hilo del SSI Berriketan anterior, ¿las nuevas tecnologías podrían ayudar a buscar soluciones alternativas a los encuentros en persona? Bien por miedo al contagio, bien por problemas de movilidad.

Efectivamente las nuevas tecnologías suponen soluciones alternativas a los encuentros en persona, pero a nivel de sucedáneos; esto es, nada es tan importante como el lazo y la relación afectiva que se produce en un contacto presencial. Sin embargo, es verdad que en esta situación de excepcionalidad estos recursos, que en algunos sitios ya se utilizaban de manera aislada, suponen un elemento de ayuda importante que contribuyen a disminuir la distancia entre las personas mayores y sus personas allegadas y amigos/as. 

Es más, una vez que en esta situación de excepcionalidad nos hemos empezado a familiarizar con su uso, es posible que sean herramientas que han llegado para quedarse. El único riesgo que tienen es que realmente nos conformemos con su uso y no aspiremos a contactos reales; son elementos que al fin y a la postre no sustituyen el contacto físico tal y como hemos dicho. No en vano, otro colectivo que experimenta la soledad si cabe aún con más crudeza que la población mayor es el de los adolescentes que viven una situación de relaciones virtuales que, al parecer en algunos casos no sirven para llenar sus necesidades emocionales.

P – ​Partiendo del título de la sesión. Las personas mayores ¿en el centro? ¿qué opinión tenéis sobre el trato informativo de las personas mayores durante esta pandemia?

El trato informativo se ha centrado de manera casi monográfica en la situación de los Centros Residenciales, con un planteamiento acusador hacia los mismos, en el sentido de maltrato y abandono hacia las personas atendidas. Cabe señalar a este respecto que los Centros en Euskadi se caracterizan a nuestro juicio por un alto nivel de calidad en su conjunto, con un alto nivel de profesionalidad e implicación por parte de las personas trabajadoras y también por parte de los Responsables (Direcciones) de las Residencias.

Este tratamiento por parte de los Medios ha ayudado a estigmatizar igualmente la imagen de la persona mayor como una persona dependiente y frágil, que nada tiene que ver con el colectivo de nuestros/as mayores. Igualmente, el escaso trato dado a personas mayores que viven en sus domicilios se ha centrado en el momento del alta de un Centro hospitalario y la llegada y acogida en su hogar, considerando implícitamente esta situación como una situación de seguridad y calidad de vida.

A este respecto cabe decir que las personas mayores tienen una capacidad de decisión y movilización que ya han demostrado de manera repetida, al igual que el resto de las personas maduras, y que sus inquietudes miedos, necesidades y deseos (particulares sí, pero como colectivo también) se deberían visibilizar más. A este respecto el Consejo de Personas Mayores de Bizkaia remitió una carta a las Autoridades competentes para reclamar la visibilización de sus personas y para expresar su deseo de salir a la calle exactamente igual que se había hecho con otros colectivos, fundamentándolo en las necesidades de movilización, etc. 

P – ¿Creéis que de esta situación, se van a generar nuevos modelos de atención, modificaciones en la tipología de residencias, etc.?

Se habla en efecto de debatir el  modelo de atención, pero al parecer se centra en el modelo de atención residencial, como punto y seguido al tratamiento mediático que se les ha venido dispensado. A este respecto existe el riesgo de una sanitarización en exceso de estos recursos como solución única. Sin embargo no debemos olvidar que la salud de la persona es más que la ausencia de enfermedad somática y comprende una serie de necesidades, biológicas, sí, pero también psicosocioambientales, espirituales, etc. En este sentido las Residencias deben avanzar hacia la posibilidad de favorecer estas necesidades, orientándose a un abordaje cada vez más individualizado dentro del contexto grupal, entendiendo que cada persona es única y su proyecto vital diferente.

No obstante, pensamos que esta reflexión del modelo debe partir de un punto más allá, y este es el papel de las personas mayores en la sociedad, su problemática y la forma de abordarla  anteriormente hemos hablado de la soledad, etc.). Más aún, creemos que en esta discusión deben tener un papel protagonista las propias personas mayores, quienes puedan aportar las orientaciones e iniciativas que consideren oportunas; si quieren ayudadas por técnicos, pero decidiendo ellas sobre los asuntos que les incumben.

P – ​¿Qué criterios éticos debieran orientar el tratamiento de las personas «mayores» en una situación de crisis?

El reconocimiento de la igual dignidad es la que fundamenta la igualdad de derechos de la ciudadançia, también en esta situación de alarma que estamos viviendo.; ésto es, si pensamos en nuestras propias situaciones personales, los criterios éticos y de responsabilidad que podemos valorar  de manera especial, tales como la autonomía, justicia, participación y respeto, son los mismo que valoran las personas mayores (cuya única diferencia es la edad). 

Citando al profesor Gracia Guillén, D (2016) “ Tomar decisiones morales. Del casuismo a la deliberación”. Dilemata, nº20, 2016, págs 15-31; es el tiempo de acordar como comunidad humana, como sociedad, qué valores y virtudes debemos cuidar, proteger, desarrollar y crear. Es el tiempo de proponer lo que nos parece que es bueno. Sin olvidar  nunca que ellos/as (las personas mayores) deben ser los/as principales artífices de este paradigma